Ojos que no ven, ojos que te ven

¿Eres realmente consciente de cómo actúas en el escenario? ¿Te has parado a pensar en cómo te ve el público? ¿Has valorado sinceramente que quizás estás haciendo el ridículo? Pienso que son algunas preguntas que tendríamos que hacernos de vez en cuando, para reafirmarnos que lo estamos haciendo bien o mal.

El fin de semana pasado fui a un concierto y empiezo a estar un poco cansado de la falta de coherencia de algunos músicos o bandas. Yo no se que pasa en mi localidad, pero parece que el ego y la prepotencia rige la cabeza de algunos. Ya no se trata de un concierto de bandas amigas, sino de un escaparate de virtuosismo e ilustración individual, donde se dejan caer mensajes indirectos de “mira que pedazo solo me marco para que te cagues patas pa’bajo y que tu no sabes hacer”, o “mira que show y saltos pego y me importa que la música suene mal”. Pésimo.

Lo mismo pasa con la voz. Cantantes que se dejan el cuello para demostrar que son los más “malotes y oscuros” de la noche y a la tercera canción los ves sudando y con claros síntomas de ahogo y falta respiratoria. Menuda imagen más absurda. Lo más destacable es cuando se ofrecen gestos o signos de interpretación que se llevarían a cabo en un festival de grandes dimensiones, cuando solo tienes a 8 personas en frente tuyo, que cuando acabas de tocar una canción, aplauden tímidamente con cara de “con lo bien que estaría ahora viendo una película y una mantita. Soy tonto”.  

Ridículo, hay gente que hace el ridículo y no se da cuenta, y esto es algo que hay que arreglar. Ya no sólo por no seguir manchando tu nombre y el nombre de tu banda, sino porque a la larga degradas la poca calidad que pueda haber en la escena local o regional. También es hacer el ridículo cuando subes al escenario y los temas no suenan. No suenan y no van a sonar sino te dedicas con cuerpo y alma a cada nota. Algunas bandas podrían tener un poco de decencia y entender que para sonar bien no hay que poner la distorsión de las guitarras y el volumen al tope.

Lo mismo pasa con el canto; los temas no suenan ni van a sonar si no trabajas tu voz y ofrecen calidad, pasión, fuerza y control. Es así y no hay vuelta de hoja. No logro entender el motivo que impulsa a que bandas que acaban de empezar y que no suenan bien, tengan que dar un concierto al cabo de 2 meses. Eso es manchar tu nombre. Eso es que la gente venga, te diga que muy bien y al día siguiente ni se acuerden de que tocaste o que hicieron. Salen de la sala y el recuerdo es efímero. Se desvanece.

De muchas bandas, lo que me encuentro en directo, y hablo desde un punto de vista como espectador y no como músico, es que buscan fardar. Fardar delante de los amigos, las novias, las chicas o los chicos guapos, las otras bandas. Buscan destacar y, sin más, hacen el más patético ridículo.

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